La operación Jaque hecha por el ejército colombiano, hace más de un año, es el mayor logro del actual gobierno en su lucha contra los grupos narco-terroristas. El rescate -no violento- de 15 secuestrados, fue un acontecimiento que dio la vuelta al mundo y que estuvo en las primeras páginas de los periódicos más importantes.
Esta noticia generó un flujo de información muy denso, los medios del país se enfocaron en ampliar los detalles que ya el gobierno nos habían dado de forma estruendosa. Fue así que al mes de la operación apareció un video inédito de lo acontecido. Noticias RCN logro conseguir 10.000 fotos y más de 60 minutos de grabaciones hechas durante la preparación, ejecución y desenlace de la operación Jaque. Es ahí cuando empezaron los problemas.
Lo primero que preocupó fueron los esquemas de seguridad de la inteligencia del país. Toda esta información se logró filtrar y los procesos quedaron revelados a la opinión pública. La misma inteligencia que se metió en el sistema de comunicaciones de las FARC, permitió que todos los detalles de la operación se supieran abiertamente: los comandos secretos, el modo operandi, y todas esas cosas tan determinantes en cualquier guerra. Sin embargo, digamos que para fines propios de esta editorial, lo grave no es haber publicado el compilado de videos -por cierto mal editado-, sino la forma y el enfoque periodístico que se le dio a la chiva.
Este producto periodístico fue totalmente frívolo y sensacionalista. El único aporte primordial consistió en la revelación sobre el uso del logo de la Cruz Roja, cosa que es muy grave y que atenta contra el derecho internacional humanitario. Se demostró que alguien le había mentido al presidente y que este igualmente nos dio información incorrecta acerca de los esquemas de la operación. Esta revelación fue el hecho noticioso que el video trajo.
Lamentablemente la noticia, que aportaba bastante al flujo informativo de la operación Jaque, estuvo subyugada a una edición sin criterio periodístico y que obedeció a lineamientos comerciales. El ejercicio de Noticias RCN fue el de un comerciante de la información, el video se trato como mercancía, y durante su transmisión se evidencio con la saturación de avisos publicitarios y con los contenidos del video cargados de una edición conductista que decía muy poco. Igualmente a pesar de un fallo en la edición en los últimos minutos, el noticiero decidió presentar irresponsablemente el compilado sin ocultar, en algunas partes, las caras de los oficiales del ejército involucrados, poniéndolos evidentemente en peligro.
Pero a pesar de esto, los medios del país no se preocuparon por el uso del logo de la Cruz Roja y muchos menos por la revelación de la identidad de algunos uniformados. La chiva llevo a los medios a preguntarse cómo ese noticiero logro conseguir la información. Muchos hablaron de periodismo de chequera y otros tantos criticaron al gobierno por no haber dado al mismo tiempo las fotos y grabaciones. Esta presión de los medios y de los televidentes hizo que la directora del noticiero Calara Elvira Ospina -que acababa llegar a la dirección-, aclarara públicamente algunas inquietudes.
Para los que vimos la entrevista nos quedaron muchas cosas claras. La directora de Noticias RCN tiene un nivel ético profesional bastante cuestionable. Los fallos técnicos en la edición así como el enfoque amarillista que le dio a la información, los respondió en una forma simplista. Minimizo el hecho de haber mostrado las identidades de los oficiales argumentando que las FARC tenían sus propios videos, sin embargo esto no se ve en las grabaciones y además no le quita la responsabilidad al noticiero.
Igualmente durante las preguntas de la entrevistadora se le vio una actitud desafínate y sobre todo muy ofensiva. Sus contantes risas burlonas entre preguntas y la forma de responder, no mostraron a una persona tranquila por el trabajo cumplido, mostraron a un profesional que no dimensiona el tamaño de sus errores.
Concluyendo creo que este caso no debe quedar en el olvido, como muchas cosas en Colombia. Es importante una medida ejemplarizante, que este desde un llamado de atención del comité ético del Círculo de Periodistas hasta una consecuencia judicial.
24 de Agosto de 2009

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